«NO ENTRENAMOS PARA SER PERFECTOS, ENTRENAMOS PARA ESTAR PREPARADOS».
La vida del bombero no se reduce a apagar incendios. Cada semana, cada turno, pasamos horas entrenando: simulacros de rescate, maniobras de extracción vehicular, técnicas de primeros auxilios y hasta atención en situaciones con materiales peligrosos. Nuestro trabajo exige precisión, pero sobre todo compromiso constante. Porque la emergencia no avisa, llega sin previo aviso, y tenemos que estar listos.
No basta con saber usar una manguera o cargar un extintor. Hay que pensar rápido, trabajar en equipo y nunca perder la concentración.
ABNEGACION Y DISCIPLINA.

